El  juego es la actividad que mejor permite y favorece el desarrollo de los niños, a través del juego el niño explora, descubre, se desarrolla y aprende.

El juego y los juguetes son instrumentos necesarios y precisos para la educación del niño, para desarrollar su personalidad y para encontrar el equilibrio emocional. Por todo ello, son necesarios durante toda su vida.

De hecho, en la historia de la humanidad el juego y los juguetes han sido algo cultural y social que han existido desde las primeras civilizaciones. Desde nuestros ancestros los niños siempre han jugado con diferentes juguetes. Evidentemente, los niños de hace 40 años no disponían de la gran cantidad de juguetes que existen actualmente, sin embargo y a pesar de ello, jugaban con cualquier objeto.

Basta con observar a un niño para saber que desde que nacen juegan con todo cuerpo: saltan, ruedan, se arrastran, gatean… Toda su actividad se centra en jugar. Y los juguetes son instrumentos que sirven para estimular al niño a lograr las destrezas que precisa necesita.

Del mismo modo, jugar con juguetes propicia muchísimo el desarrollo de la inteligencia y la habilidad para comunicarse ya que enriquece su vocabulario, estimula la mente del niño para pensar, desarrolla su creatividad y da rienda suelta a su imaginación.

Aunque hay juegos y juguetes pedagógicos adecuados para cada edad de desarrollo, a la hora de comprar juguetes hay que considerar las habilidades, gustos y necesidades propias de cada niño. Sin duda alguna, ellos son el mejor indicador a tener en cuenta a la hora de regalar juguetes.

Cuando el bebé nace, el juego y los juguetes desarrollan sus capacidades sensoriales, es más, empieza jugando con las manos y pies, a medida que va tomando conciencia de su propio cuerpo.

Si es un bebé, hay que comprar juguetes que ayuden a estimular su percepción sensorial y  motriz, ya que estos son un material muy conveniente para facilitar la exploración del mundo que le rodea. Lo mejor son juguetes que no sean duros, dado que el bebé está empezando a descubrir sus manos y brazos y no pueden ser duros. Por otra parte, los colores blanco, negro y rojo son los mejores ya que son los que primeramente reconoce.

Del mismo modo, son ideales los juguetes que tienen sonidos y música para estimular su audición.

Cuando el bebé ya es capaz de estar sentado e incluso gatea, los juguetes tienen un papel fundamental porque los incitará a realizar acciones, como  por ejemplo desplazarse para alcanzar su juguete favorito si se encuentra fuera de su alcance. Esto le motiva para que realice  movimientos motrices con sus manos, brazos y piernas. Así pues, los juguetes tienen que ser resistentes y flexibles, y a ser posible coloridos para que atraigan su atención.

A medida que el bebé va  explorando su entorno, éste va descubriendo objetos de diferentes colores, sonidos y formas que lo van sorprendiendo. De esta manera, los recién nacidos comienzan a descubrir la magia de los juguetes.

Poco a poco los niños van madurando y desarrollando sus habilidades y destrezas a través de los juguetes. Por ello, es importante regalarle juguetes con diferentes sonidos, formas y texturas que pueda ir descubriendo por medio de la exploración táctil.

A medida que van creciendo, los niños van a experimentar actividades diferentes con los juguetes que serán fuente de inspiración, imaginación y creatividad según vayan haciéndose mayores.

Llegados a este punto, es innegable decir que donde haya un niño, habrá un juguete. El niño es quien da la vida a cualquier objeto y lo transforma en un juguete gracias a su imaginación. Por ejemplo unas piedritas pueden convertirse en unas canicas, o una escoba en un caballo de madera.

Cabe señalar que el juego colectivo favorece la sociabilidad,  permite desarrollar valores afectivos, tales como la amistad, la solidaridad, el respeto y la tolerancia. Al mismo tiempo, ayuda a compartir objetivos con sus semejantes y adquiere autonomía.

Hoy día, los juguetes pedagógicos modernos permiten que los niños se desarrollen adecuadamente. Sin embargo, hay costumbre de pensar que los juguetes más sofisticados son los mejores para el niño, lo cual es un gran error, pues precisamente es más bien todo lo contrario, impiden que los niños no desarrollen del todo su creatividad e imaginación. A menudo, los limita a pulsar un botón y ver que ocurre.

Por otro lado, los padres han perdido -a menudo por la rutina laboral- los espacios de juego donde jugaban y y fabricaban juguetes caseros con sus hijos. Esto favorecía a nivel emocional a los niños porque les ayudaba a relacionarse con sus padres, consiguiendo a su vez: un vínculo afectivo entre padres e hijos seguro y profundo, aumentar su autoestima y mejorar en la vida.

Los juguetes han sido y serán siempre una herramienta muy importantes para el desarrollo del niño, busquemos la manera de poder darle a los niños  juguetes educativos, recreativos y siempre acompañemos a nuestros niños es esa gran aventura de descubrir el maravilloso mundo de los juguetes.

Artículo en colaboración de Javier Ruiz